La magia del orden… mental

La magia del orden… mental

“Una de las ventajas de ser desordenado es que uno está continuamente haciendo nuevos y excitantes descubrimientos.” Thomas Middleton, escritor.

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O sea sí, Míster Middleton, pero tener desorden en la mente bloquea la luz… Aunque, pensándolo bien, es justamente en la oscuridad donde podemos hacer descubrimientos interesantes sobre quiénes somos.

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“Character, like a photograph, develops in darkness.”

Yousuf Karsh, fotógrafo.

Esta cita es un poco difícil de traducir porque la traducción literal de la palabra “develops” puede ser “se revela” o “se desarrolla”, pero lo que dice, más o menos, es “el carácter, como la fotografía, se revela/se desarrolla en la oscuridad”. Ambos significados son ciertos (en mi experiencia). Cuando me diagnosticaron una depresión menor el año pasado me sentí, justamente, en mi periodo más obscuro.

Como no soy psicóloga ni experta en salud mental, les voy a referir a la Organización Mundial de la Salud para aprender sobre la depresión. En lo que soy experta es en mí misma, así que les voy a contar rápido cómo me sentía.

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El primer síntoma que noté fue una irritabilidad HORRIBLE; perdía la paciencia con todos y casi todo mundo me caía gordo en algún momento del día. La irritabilidad es fea porque además tú te sientes un poco superior, pero NO TE LA PASAS BIEN. El segundo síntoma que noté fue una mezcla de desilusión, cinismo y falta de esperanza que experimentaba principalmente en el trabajo. Creía que probablemente tenía burnout. El tercer síntoma fue ganas de no hacer nada. Solo quería ver la tele con una cobijita y con mi perro. Y comer papitas. Y no hablar con nadie. Y no bañarme, estar en pants.

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La suma de estas cosas me hacía pensar que estaba pasando por una crisis existencial y que solamente tenía que hacerme las preguntas correctas y “buscar en mi interior” para sentirme mejor. Pero la verdad es que ni ganas de pensar ni hacerme preguntas. ¡Traigan boing de uva, takis fuego, series de Netflix y a mi perro!

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Yo conozco la depresión afuera. En mi familia es algo que existe ora sí que de toda la vida: ha habido suicidios e intentos de suicidios (quéeeeee… sí oigan). La generación de mi mamá la ha pasado muy mal; mi generación (mi hermana, mis primos y yo) nos sentimos más informados y preparados y abiertos a trabajar en nuestra salud mental (de hecho puedes dar clic aquí para ver lo que hemos hecho con esas experiencias). Pero es muy chistoso que yo NO ME DI CUENTA que estaba en medio de una depresión AUNQUE CONOZCO LOS SÍNTOMAS. Fue mi novio y mi jefa en el trabajo que me recordaron que sentirme así no era normal y que tal vez valía la pena ir a terapia (y al doctor). Después, pasó lo que les cuento aquí y la terapia se volvió una herramienta fundamental para encontrar paz y orden mental, ¡que entre la luz!

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He ido a diferentes terapias en diferentes etapas y he probado diferentes tipos de terapia y terapeutas. Me da mucha risa que siempre que lo cuento la gente quiere saber más porque hay mucho estigma alrededor de la salud mental y este tipo de tratamientos, pero genuinamente creo que todos nos beneficiaríamos de ir a terapia.

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Hoy lo que quiero compartir es un poco lo que uno puede hacer y esperar de este tipo de procesos. Aquí van:

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—> Si quieres empezar un proceso terapéutico debes saber que encontrar una/un buen terapeuta es como encontrar un buen mecánico: es preferible tener referencias de alguien de confianza. Si no tienes quien te refiera, uno tiene que pensar que la primera cita es como una entrevista donde tú vas a ver si la persona es la adecuada y tienes buena química. No vale la pena ir con alguien que no te cayó bien, no te latió, no te gustó el espacio. Esto es muy importante porque es un proceso MUY VULNERABLE, así que tienes que estar convencida o convencido de que es una buena mancuerna para ti.

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—> La primera cita usualmente es un desm@dr3. Te preguntan “¿Por qué estás aquí?” y las cosas no van a salir como piensas. O estás todavía con una muralla y no cuentas nada y es mega incómodo, o te la pasas llorando sin poder articular bien las palabras (ejem, pasa ooookkkkk, no juzgueeeeeen), o ni siquiera sabes bien. Esta es la cita más difícil y es la que tienes que aguantar porque ni en una cita, ni dos ni tres vas a resolver el desorden mental. Es un proceso y hay que atravesarlo y tener paciencia. Y es incómodo a veces, pero hay veces que te llegan epifanías increíbles y entiendes muchas cosas. Ten paciencia (a menos que pase algo que te haga sentir que no estás segura o seguro).

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—> Pregunta siempre qué tipo de terapia es (porque hay muchas y son muy diferentes, yo he estado acostada en un diván o descalza y sentada en el piso), qué esperar en una sesión (cuánto duran, qué haces, cómo te preparas), qué esperar del proceso y cuáles son los acuerdos logísticos (costos, cómo agendar citas, cómo cancelarlas o re-agendarlas, etc.).

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—> Para que el proceso funcione, te tienes que abrir y tienes que trabajar. Tienes que hablar, tienes que reflexionar cuando no estás en la sesión, y muchas veces tu terapeuta te va a dejar tarea (las mejores que me han dejado: arreglarme y poner un árbol de Navidad sola; hacerme otro arete jaja porque ¡yo quería pero no me atrevía!) y muchas veces te van a dejar con un descubrimiento y van a terminar ahí la sesión (es como un coitos interruptus horribleeeee jajaja). Vale la pena trabajar más allá que la hora semanal que tengas con tu terapeuta.

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Esta puede que sea la mejor inversión que hagas en ti misma (o mismo). La verdad yo he podido sentirme más fuerte, trazar límites sanos en mis relaciones interpersonales, entender qué me sirve y qué no de mis conductas (y de dónde vienen). La terapia me ha ayudado a vivir mejor y DEFINITIVAMENTE a salir de esa depresión/oscuridad/desorden y creo que todas y todos nos deberíamos hacer ese regalo.

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Yo me considero una persona normal (balance entre luz y oscuridad, orden y desorden), pero a todos nos puede pasar, el lado oscuro puede ganar a veces. Simplemente vean a Darth Vader (ah vea). Pero hay formas de ordenar para que entre la luz otra vez y la terapia es una súper herramienta.

Si quieres platicar, aquí estoy.

Cris

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