Perfeccionismo: pare de sufrir

Perfeccionismo: pare de sufrir


¿Alguien más por aquí tiene perfeccionismo?

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Yo no sabía qué tan perfeccionista era hasta que un jefe me dijo “Cris, un documento terminado es mejor que uno perfecto” y me lo dijo porque llevaba 3 meses trabajando en un documento y le ponía y le quitaba y hablaba con más gente y lo cambiaba y cambiaba el formato y revisaba redacción y ortografía compulsivamente. Y no lo terminaba.

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Creo que toda la vida he sido perfeccionista. Este tipo de conducta la desarrollé desde muy chiquita, como una forma de recibir atención. Tiene sus puntos a favor y sus puntos en contra. Ser perfeccionista me ha servido para tener estándares muy altos en mi vida profesional y gracias a ello conseguí becas, estudié en el extranjero en una universidad muy buena, conseguí un trabajo en una organización internacional. Ahora, creo que uno puede conseguir estas cositas sin azotarse tanto, porque ésa es la desventaja del perfeccionismo: produce ansiedad, hay mucha auto-crítica, hay poca resistencia a la retroalimentación “constructiva” y es, sobre todo, agotante.

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En general, el perfeccionismo nos hace ver las cosas o blanco o negro, pensamos siempre en el peor escenario y nos hace perder mucho tiempo (revisamos las cosas mil veces, hacemos mil listas con demasiados detalles, y lo peor: postergamos TODO lo más que podemos). En el peor de los casos: no hacemos las cosas porque no van a alcanzar nuestros estándares. Nos hace sufrir, es la verdad. Por ejemplo, en mi trabajo tengo que viajar muy seguido. Al principio, antes de cada viaje hacía una lista de todo lo que tenía que hacer antes de irme. ¿Normal? No tanto, porque mi lista incluía dejar mi departamento perfectamente limpio por si me pasaba algo en el avión y tenían que empacar mis cosas, lavar toda la ropa, tirar todos los papeles que no había revisado en meses, cocinar y congelar comida, en fin, una serie de pasos que nada más me estresaban y que no tenían que ocurrir en ese preciso momento (la ropa sucia podía esperar, al igual que los papeles). Mi perfeccionismo casi siempre se manifiesta en que tengo que tener todo perfecto para poder dar el siguiente paso, por lo que me abrumo, me paralizo y postergo cosas por años, literal.

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Actualmente estoy trabajando en bajar mis estándares. Esto no quiere decir NO tener estándares, simplemente tener estándares realistas y en hacer cositas que me hacen la vida más fácil. Les comparto mis tácticas:

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Practicar minimalismo: Hablaré con detalle de esto en otro post, pero lo que me ha dado el minimalismo práctico es tener menos cosas, ayudándome a que mi casa y closet se vea mucho más ordenado (el desorden me estresa) y me facilita la decisión de qué ponerme todos los días.

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Seguir el consejo de la novicia rebelde: Hay un meme de la novicia rebelde en los Alpes con los brazos abiertos y la leyenda que dice “look at all the fucks I give” (traducción aproximada: “mira cómo me vale madres” jaja). Cuando empiezo a sentir que estoy dedicando demasiado tiempo a detalles poco importantes o que estoy re-leyendo 3 veces un mail, me detengo y rezo el mantra “look at all the fucks I give” para dejar ir las cosas que no son trascendentes. Si no te gusta decir groserías, puedes decir “no es para tanto” (palabras sabias que me dijo una amiga).

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Just do it: Estoy tratando de hacerle menos caso a mi cabeza cuando empieza a enumerar una serie de pasos que, según yo, tienen que ocurrir antes de que yo haga algo o tome una decisión. Si digo que voy a hacer algo o tengo que hacerlo, estoy practicando hacerlo en el momento y dejar de postergar. Hay veces que todo sale bien, hay veces que no sale tan bien y estoy aprendiendo a medirle el agua a los camotes.

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Priorizar: Estoy practicando priorizar mis actividades. He tenido mucho apoyo externo con esto, pero ahora estoy practicando el consejo de Mark Twain de hacer lo más difícil primero (“Eat a live frog first thing in the morning and nothing worse will happen to you the rest of the day”, traducción: “cómete una rana viva a primera hora y nada peor te ocurrirá el resto del día”; me parece un gran consejo).

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La semana pasada no publiqué una entrada y mis entradas no son perfectas, pero en este blog pongo en práctica el parar de sufrir por el perfeccionismo: tengo estándares realistas (no soy escritora, conforme vaya practicando escribiré mejor si soy persistente); no importa si me salté una semana, puedo seguir escribiendo y publicando; estoy publicando los sábados y no los viernes porque, siendo realistas, los sábados es cuando puedo dedicar mis mañanas a esto (pero solo una ventana de tiempo determinada y punto). No saben lo bien que me está sentando esta práctica, me siento agradecida.

Con cariño,

Cris

¡Puedes compartir, si quieres!


2 thoughts on “Perfeccionismo: pare de sufrir”

  • Hoy leí un comentario que me recordó esta entrada y que me hizo recordar lo que te decía en estos días: Surfea la ola y fluye con ella..

    El comentario es un post de la pagina de Facebook de Tejido Intuitivo:
    ‘De lo que más disfruto en cada proceso creativo es la #experimentación. Es donde me siento más #libre, cuando no hay una expectativa temporal, simplemente componer / probar / modificar y jugar. Tomar lo que tengo a la mano y hacer #bricolage! 💥✂️ 🎶

    A veces los tiempos de entrega no se ajustan a este proceso tan necesario para la #creatividad, porque generalmente la rueda de la productividad se centra en el resultado más que en su evolución misma. Entonces los #procesos se tienen que minimizar y los resultados se tienen que “maximizar”. He aquí la trampa.

    Desde hace algunas semanas he descubierto lo valioso que es para mi tomarme mi tiempo.🤲🏼 Antes me veía a mi misma como una persona un poco lenta 😅, quizá por ese inconsciente vicio de compararme con los demás.

    Pero una serie de situaciones me han hecho valorar esa “lentitud” para transformarla en un poder. He comprendido que para mi nada tiene más valor que los procesos orgánicos porque la vida está llena de ellos. Me fascina pensar en la serie de factores que se tienen que alinear para que algo suceda. Y en ese preciso momento en donde todo cobra sentido, voltear atrás y comprender porqué todo sucedió de esa manera… 🙏🏼💫
    Creo que cada ser tiene un ritmo distinto, ni más lento, ni más rápido, simplemente su ritmo. Es algo que debemos aprender a identificar. Porque una vez que lo percibimos podemos dejar-de-ir en su contra y empezar a fluir con el. 🐬🐳🐢

    Últimamente había tenido esto en la cabeza y quería compartirlo. Creo que parte de lo que está sucediendo en el arte y en general en el mundo es que estamos retomando los procesos justamente para devolverle al tiempo su valor. El tiempo es vida, es #juego, es prueba y error. No es una carrera o un signo de $. El #tiempo es #arte, porque lo único que podemos hacer con él es #crear.⚡

    Podría seguirles compartiendo mi visión ó mi forma de entenderlo pero lo mejor es que lo prueben, que lo experimenten ustedes mismas. En realidad esta es una invitación a que cada una descubra – a su propio modo – cual es el ritmo que le hace sentir bien. Y yo las invito a que lo hagamos juntas a través del #tejido. 🙌🏽🌈

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