Año nuevo, luna nueva

Año nuevo, luna nueva


Hay dos formas de vivir tu vida. Una es como si nada fuera un milagro. La otra, como si todo lo fuera.”

Esta cita es atribuida a Albert Einstein (aunque no existe un registro de que lo haya dicho realmente). La verdad es que me importa menos quién lo dijo y me importa más lo que propone: quiero ver milagros en todo lo que pueda. Así, empiezo mi blog con el milagro de la luna nueva.

Como todos sabemos, la luna es el satélite natural de la Tierra. Las fases lunares (luna nueva, cuarto creciente, luna llena, cuarto menguante) corresponden a la parte visible de la luna dependiendo de su posición con respecto al sol y la Tierra. Cada ciclo lunar, es decir de luna nueva a luna nueva, dura aproximadamente 29.5 días y esa información me encanta porque muchas culturas alrededor del mundo tuvieron (y tienen) meses lunares. De hecho, en inglés, la palabra “month” que significa mes, viene de la palabra sajona antigua “moonth” (“moon” es luna en inglés). Para mí tiene mucho sentido medir así el tiempo, pero nuestro calendario es más bien solar.

La luna nos ha cautivado desde hace milenios. Existen pinturas rupestres que la representan y tenemos muchos ejemplos en civilizaciones antiguas (desde Mesopotamia hasta Roma) en los que la luna ocupaba un lugar especial tanto en la mitología como en la vida práctica, ya que la usaban para medir el tiempo, las estaciones y las mareas. A veces se relacionaba con energía masculina y a veces con energía femenina. Obviamente, para mí resuena mucho más la energía femenina por su naturaleza cíclica.

¿Por qué empezar con la luna nueva?

En 2018 decidí reconectarme con la naturaleza. Viviendo en una de las ciudades más grandes del mundo, esto se vuelve todo un reto y he tenido que descubrir estrategias que quiero compartir aquí. Una de las más importantes ha sido tener conciencia plena del ciclo lunar. Al prestar atención a la luna aprendí que no siempre sale a la misma hora, sino que cada día se va retrasando alrededor de 50 minutos (de verdad, esto fue un descubrimiento para mí… la primera vez que lo noté me empecé a imaginar el impacto de un mundo sin luna y qué pasaría en Twitter si un día, de la nada, desapareciera así nada más… el escándalo, los memes… como ves, tengo una imaginación medio activa). También empecé a leer sobre las correspondencias de las fases lunares. Ya te iré platicando sobre cada fase a lo largo del año, pero ahorita me voy a concentrar en la luna nueva o luna negra.

Durante esta fase, no podemos ver la luna. Las correspondencias más comunes se refieren a la obscuridad, al invierno, al norte, a la tierra, al cuerpo y al sangrado menstrual en las mujeres. Esto me cuadra muchísimo para empezar este blog porque estamos, justamente, en esa fase del año. A pesar de que el 21 de diciembre ocurrió el solsticio de invierno (la noche más larga del año y a partir de la cual los días empezarán a tener más luz), entramos a la parte más fría de la estación. Todo esto implica descanso para la tierra y los animales. Lo que estoy tratando de hacer ahora, es sintonizarme a este ritmo de descanso, de quietud. Quiero usar este tiempo para reflexionar y establecer mis intenciones para el 2019. Este trabajo es un poco complicado porque una tiene que tomarse el tiempo para estar sola, explorar partes de nuestro ser que a veces no son lindas de ver y ser muy auténtica con una misma para permitirse visualizar la vida que uno quiere vivir. Esto último es difícil porque muchas de nosotras sentimos que no se puede, ya sea porque sentimos que no tenemos suerte, no tenemos los recursos, porque existen expectativas muy restrictivas sobre nuestro género (no solo para las mujeres, ¡también para los hombres!), porque estamos en una carrera “rumbo al éxito” y compitiendo contra todo mundo, porque sentimos que no lo merecemos, en fin… por el miedo. Para mí, la luna nueva es ideal para explorar mis miedos y quiero que 2019 sea mi año de valentía, de atreverme a ser yo misma y confiar en mi voz, compartir mis experiencias, hacer cosas divertidas y tratar de vivir de forma auténtica. Mi meta siempre ha sido ser feliz y contribuir a hacer un mundo mejor y mi intención en el 2019 es usar este blog como vehículo para hacer ambas cosas y créeme que me da miedo hacerlo, pero aquí estoy. Ándale, vamos a explorar cómo vivir como si todo fuera un milagro.

Siguiente luna nueva: sábado 5 de enero de 2019

Podemos aprovechar la primera luna nueva del año para hacer un pequeño espacio (privado o en compañía) y reflexionar acerca de las intenciones con las que queremos vivir el 2019. Aquí voy a compartir lo que yo quiero hacer durante ese espacio, pero tú puedes adaptarlo a tus necesidades. Lo importante es empezar a tener mucha claridad en lo que nos hace sentir feliz. Parte de este ritual está basado en el ejercicio descrito en el libro “Lunar abundance” de la Dra. Ezzie Spencer.

RITUAL DE LA PRIMERA LUNA NUEVA DE 2019

Duración aproximada: una hora.

Elementos: una vela, papel (mejor: una libreta nueva), pluma, incienso, si quieres puedes poner un playlist inspirador (depende del gusto de cada quién) y si necesitas, puedes usar una visualización guiada sobre tu vida ideal si nunca has meditado (puedes buscar en YouTube o Spotify; encuentra una con la que te sientas cómoda y en paz).

Empieza encendiendo tu vela e incienso en un espacio tranquilo y siéntate (puede ser en el suelo o donde quieras). Haz al menos tres respiraciones profundas, la idea es que empieces a desconectarte de las distracciones y empieces a conectarte con el momento presente y con tu cuerpo. Cierra los ojos, y al tiempo en que tu respiración regresa a la normalidad, pon atención a los ruidos que escuchas, la temperatura del espacio, los olores. Ahora, revisa tu cuerpo con atención: ¿hay partes tensas? ¿partes con dolor? Siente tus pies recargados contra el piso, tus manos descansando sobre tus piernas. Siente cómo te empiezas a relajar.

Ahora, empieza a usar tu imaginación y visualiza una vida en la que te sientas muy feliz.

Usualmente, yo me imagino cómo es un día normal desde que me despierto hasta que me duermo. Visualizo cómo se siente mi cuerpo, qué como, con quién comparto mi tiempo, qué actividades realizo (desde trabajar hasta para apacharme a mí misma), dónde vivo, cómo ayudo a los demás… a veces hasta qué traigo puesto. Date tiempo y ten paciencia si no has hecho un ejercicio así antes. Hace varios años me di cuenta lo complicado que puede ser el auto descubrimiento, sobre todo cuando se trata de sentirse bien.

Visualiza los diferentes aspectos de tu vida: tu desarrollo intelectual y profesional, tu vida espiritual, tus relaciones personales y tu comunidad, tu vida material (finanzas, casa, comida), tu cuerpo (tu salud, tu energía vital, tu físico).

Una vez que tengas una imagen más o menos clara de lo que te hace sentir bien y feliz, evoca un sentimiento de gratitud por todo lo que ya tienes y por todo lo que tiene la vida por darte. Después de dar gracias, abre los ojos.

Ahora, escribe lo que viste y sentiste. Cierra lo que escribas agradeciendo (puedes agradecer lo que ya disfrutas de tu vida, o cosas muy simples como poderte tomar un minuto para ti misma… el chiste es evocar el sentimiento de gratitud). Dobla tu papel y guárdalo o guarda tu libreta.

Usa la luna como recordatorio de lo que viste y sentiste.

CONSIDERACIONES IMPORTANTES

No te preocupes si no tienes todo claro; de hecho, es buena reflexión porque ahora puedes empezar a preguntarte qué quieres y hacia dónde quieres ir… hacer preguntas sobre nuestras vidas es básico para vivir de forma deliberada. Este ejercicio puede traer a la superficie miedos, frustración, duda o incluso un poco de pánico de que no tienes idea de qué quieres. Todo eso está bien. No te enganches, solo observa cómo te hizo sentir y usa lo que sentiste como si fueran pistas para resolver un misterio. Si así quieres, éste puede ser el inicio de una búsqueda muy importante (y lo sé bien, prometo contarlo en otra entrada del blog). Nadie tiene todas las respuestas todo el tiempo, lo que importa es que nos hagamos preguntas para que vivamos la vida con intención. Esto es un trabajo que en realidad nunca se acaba, porque como la luna, nosotros también somos cíclicas y nuestras prioridades e intereses van a cambiar con el tiempo; sin embargo, es un trabajo que nos va a dar muchas satisfacciones y es, al final, lo que hace que valga la pena este viaje.

¡Cuéntame cómo te fue!

Con cariño,

Cris

¡Puedes compartir, si quieres!


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