Volver a jugar.

Volver a jugar.

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El año pasado, mientras veía a mil doctores, todos (TODOS) me decían lo mismo:

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HAZ EJERCICIO

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Aparentemente, el ejercicio es muy importante para mucho más que bajar de peso y no morir de un infarto: te ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, te ayuda a eliminar la ansiedad y hasta ayuda a mejorar tu vida sexual.

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Aunque todos los doctores me hablaban de estos beneficios, para mí era muy difícil moverme. Supongo que la depresión influía en eso. Ninguna de las opciones para activarme me motivaba: yoga a las 7 am (no), ir a caminar al parque (meh), correr (NOPE), meterme a un gimnasio (la última vez que lo hice pagué como 10 meses y nunca me paré ahí). Entonces, puse eso del ejercicio en pausa.

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Cuando empecé a sentirme mejor, era demasiado tarde: mis jeans… ya… ya no me quedaban (emoji que llora). Tampoco mis mallones (eso es MUY MALO porque los mallones son de tela ELÁSTICA). Es chistoso que la vanidad a veces puede ser un gran motivador. Me puse a hacer memoria sobre cuándo fue la última vez que estuve físicamente activa. Recordé: 2016, cuando me fui a surfear* a Costa Rica. Antes de ir estuve entrenando en un gimnasio para prepararme. Mi meta era clara: poder remar fuerte y no morir en mi primera sesión. Después pasé 9 días surfeando y siendo MUY FELIZ… es que ese tipo de ejercicio es muy divertido, es como jugar.

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*Uso surfear de manera ligera. En ningun contexto pueden ustedes considerar que “surfeo”. Pueden considerar que, a veces, me paro en la tabla y corro una ola, pero el 90% de tiempo estoy remando o sentada o revolcada por las olas.

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Con el surf en mi cabeza, me di cuenta que necesitaba una meta (más allá de volver a entrar cómodamente en mis jeans). Necesitaba, también, hacer algo divertido. No podía meterme a un gimnasio, tenía que ser algo que se sintiera como el juego. Surfear no era/es algo viable en mi día a día… ¿qué podría ser?

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Fue entonces que el novio me obligó invitó a ir al cine a ver el documental de Free Solo. Además de que es muy bueno, me encantó que los dos nos emocionamos mucho. El novio escalaba antes, pero llevaba casi 10 años sin hacerlo. Esa película, seguida de The Dawn Wall, me picó la curiosidad por probar la escalada y el novio y yo nos inscribimos a una pared de escalar.

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Escalar ha sido todo un reto. Para empezar, soy minúscula y a veces siento que los agarres están lejísimos. Después está el hecho de que me dan miedo las alturas. Por último: ¡llevo 3 años sin mover un dedo! Todo podría disuadirme pero por alguna razón, ¡estoy feliz! Mi meta es muy simple: activarme físicamente en con el novio y vencer mis miedos (incluyendo simplemente el de llegar al lugar). Ha sido un reto MUY divertido. Un juego muy divertido.

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Ser adultos hace que se nos olvide lo importante que es jugar… y está increíble el re-descubrimiento.

¿Cómo estás jugando tú?

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